
Selma deseaba pasar su luna de miel en Alemania. SU flamante esposo, que en un principio se oponía, decidió complacerla.
La pareja, de origen mexicano, no sabía ni una palabra de alemán, pero igualmente se animaron a realizar el viaje.
Así fue como se unieron a un grupo turístico para que los guiara por aquel país, que inexplicablemente obsesionaba a Selma.
En una de las visitas guiadas, el grupo se dirigió a un pequeño castillo medieval, mas parecido, en realidad, a una casa grande que a los palacios que acostumbramos a ver en películas de época.
Se trataba de una de las atracciones principales de un pequeño pueblo del país germánico.
Su torre, sus galerías, sus sótanos, sus habitaciones amplias, hicieron que Selma se sintiera flotando en el pasado, Un pasado siniestro y tenebroso.
Por su parte, su esposo, curiosamente, tuvo impresiones totalmente distintas a las de su flamante mujer. A cada paso, mencionaba que todo le parecía luminoso, de una belleza extrema, pleno de vida y alegría. La mayoría de los turistas que formaban el mismo grupo, afirmaban lo mismo.
La única que se sentía afligida era Selma.
El muchacho que oficiaba de guía, relataba la historia de cada rincón, pero Selma sintió un impulso que la hizo abandonar el contingente por unos minutos, con la intención de recorrer sola las habitaciones.
Al descubrir sus intenciones, el guía la invito amablemente a que se volviera a unir al grupo, pero Selma le sorprendió con su respuesta.
Entre gemidos, le suplico visitar el Sótano.
No solo el guía, si no todo el contingente, incluyendo a su esposo, le preguntaron por qué.
"Déjenme que los guíe, volvió a sorprenderlos, conozco este lugar como si fuera mi propia casa"
Apenas repuestos de la sorpresa, todos miraron al guía, quien no hallo ninguna razón para impedir el deseo de Selma.
Entonces, el grupo comenzó a seguir a Selma, que había comenzado a andar con paso firme y resuelto.
Antes de bajar al sótano, la mujer se detuvo de golpe. Y volvió a hablar.
"Yo viví en este lugar, Hace aproximadamente tres siglos. Yo era una muchacha joven, muy hermosa, con una larga cabellera rubia y ojos celestes"
Hubo, en el grupo, quienes esbozaron una sonrisa. Selma era una mujer robusta, de piel oscura y pelo negro. Sus enormes ojos, también negros, no podían contrastar más con la figura que ella estaba describiendo.
Selma prosiguió con su relato: "y morí muy joven, de una terrible enfermedad incurable. Ahora que recuerdo, en el sótano seguramente podremos hallar un gran arcón, donde se encuentra un lienzo enrollado. Allí esta mi retrato de entonces"
Todos se precipitaron a bajar por las escaleras, de tal modo que se produjo un fuerte estrépito. El guía temió por la seguridad de las escaleras.
Cuando ingresaron en aquel sótano enmohecido, pudieron hallar el arcón, gracias a la orientación de la improvisada guía turística.
Si bien la mayoría de las personas había pensado que seria difícil abrir el arcón, después de tanto tiempo, esto fue posible. Bastó con tocarla para que se pudiera descubrir su contenido.
Allí, precisamente, se hallaba un lienzo enrollado, que comenzaron a desenrollar con extremo cuidado, temiendo estropearlo.
Pero el lienzo, a pesar de los años transcurridos, estaba intacto.
La pintura era magnifica, quizás ejecutada por algún artista famoso de la época. Por más que intentaron, no pudieron hallar ningún rastro de una firma.
Tal como lo había adelantado Selma, la figura representada en el lienzo era la de una mujer rubia, de ojos celestes, delgada y parada sobre una especie de promontorio.
Su largo cabello parecía florar, mecido por el viento.
Entonces, Selma cayó al suelo, en medio de una crisis de llanto.
Todos los que la rodeaban se sintieron profundamente conmovidos y algunos hasta habían pensado que se trataba de una nueva manera de realizar visitas turísticas, incluyendo una interpretación dramática.
Al volver del viaje, Selma comenzó a estudiar alemán, un idioma muy distinto a su español nativo y que suele llevar un considerable esfuerzo para aprender. Ella lo hizo con una rapidez y una fluidez realmente asombrosas.
Tópicos complejos, como la gramática o ciertas expresiones locales, le resultaban de una facilidad pocas veces visto. Lo mas asombroso fue que algunas de las expresiones que manejaba, no estaban en los libros. Eran oriundas de la región de aquel castillo. Ése en el que había vivido trescientos años atrás.
Una de las circunstancias más curiosas de la vida social, son las simpatías, antipatías y amores "a primera vista"
Muchas veces, se nos presenta una persona que no conocemos, y por lo tanto, nunca pudo habernos hecho daño, además, nos brinda un trato amable, sonriente y tranquilo. Pero, sin embargo, nos produce cierta repulsión inexplicable, algunas veces transformada en odio, que apenas se puede simular.
También, frecuentemente se da el caso opuesto. Simpatía, atracción o amor irracional ante una persona que recién conocemos.
La explicación esgrimida por los reencarnacionistas es que este tipo de reacciones se basan en los posibles vínculos que se han tenido en vidas anteriores con estas personas.
Tal vez, la que nos provoca semejante rechazo haya sido nuestra enemiga. La que nos atrae, por lo contrario, podría ser un amigo, un familiar o un amante.
Quién no se ha sentido sorprendido ante hermanos que se profesan odio irracional, a pesar de haber tenido una educación similar, haberse criados juntos, el mismo origen genético y no haber tenido ningún problema visible.
Una de las cuestiones mas discutidas entre los partidarios de la teoría de la reencarnación es la que trata el tiempo que separa una de la otra.
Según la mayoría de las opiniones al respecto, se tardan cientos de años, lo que varía de acuerdo a la necesidad de aprendizaje de cada persona.
Se dice que en el "mas allá" también se pueden reunir experiencias, dedicarse a una actividad, trabajar y estudiar en u plano distinto, mas elevado, de acuerdo a la evolución de cada ser.
También existen casos en los que el espíritu, ya separado del cuerpo físico, desea retornar de inmediato a la vida terrenal ara poder saldar sus cuentas y reparar sus errores. Es en estos casos en los que los recuerdos son más nítidos o están a flor de piel.